Rocas de agua. Icebergs.

Cuando un copo de nieve cae al suelo, sus frágiles estructuras creadas en la atmósfera sometidas a presión se rompen y recristalizan para formar empaquetados más compactos, dando lugar al hielo glaciar, que es, a todos los efectos, una roca de hielo.

El hielo es una roca ligera y relativamente plástica, que puede plegarse y fluir bajo las presiones generadas por su propio peso. Y el hielo es una roca de agua, que es el lubricante fundamental en los movimientos de la corteza terrestre, por lo que los hielos acumulados en grandes mantos fácilmente se ponen en movimiento formando glaciares.


Cuando los glaciares alcanzan el océano comienzan a flotar y este empuje acaba por romperlos en grandes masas de hielo conocidas como icebergs. El hundimiento del Titanic tras chocar con un iceberg, en 1912 es posiblemente el naufragio más recordado de la Historia.


Jökulsárlón, el lago proglaciar del glaciar Breiðamerkurjökull, a su vez un glaciar outlet de piedemonte del gran casquete de hielo Vatnajökull. 

En ocasiones, no son los glaciares sino los enormes mantos o casquetes de hielos los que se fracturan y desgajan para formar glaciares gigantescos, de miles de kilómetros cuadrados de extensión. Estos suelen formarse en el Antártico, aunque no suponen un peligro inmediato para la navegación, pues debido a los vientos circunantárticos permanecen en torno al continente helado y no derivan hacia latitudes templadas, donde se encuentran las grandes rutas transoceánicas.