Tipos de aguas mineromedicinales

Existen diversas clasificaciones de las aguas mineromedicinales. La utilizada por la Sociedad Española de Hidrología Médica las ordena por el contenido aniónico / catiónico predominante (que suponga más del 20% de la mineralización total) y tiene en cuenta también la presencia de oligoelementos responsables de especiales características. De este modo, un agua mineromedicinal puede compartir varias características de clasificación, como por ejemplo bicarbonatada-sódica o clorulada-radiactiva
Los principales grupos de aguas mineromedicinales son: 

Aguas cloruradas: en ellas predomina el anión cloruro y los cationes predominantes suelen ser el sodio, el calcio o el magnesio. La mineralización total debe superar 1 g/L. Las de muy alta mineralización (mas de 50 g/L) suelen ser frías y las de baja mineralización suelen ser termales. Son estimulantes de múltiples funciones orgánicas. Se suelen usar en reumatología, dermatología, otorrinolaringología, afecciones respiratorias crónicas, y en estados de agotamiento psicofísicos.

Aguas sulfatadas: predominan los aniones sulfato con diferentes cationes. La mineralización total debe superar 1 g/L.  Por vía oral, facilitan la expulsión de la bilis retenida en la vesícula biliar. Sus principales usos son en alteraciones digestivas y trastornos funcionales biliares

Aguas sulfuradas: Contienen mas de 1 mg/L de azufre bivalente, de ordinario bajo las formas de ácido sulfhídrico y ácidos polisulfhídricos. Su olor es característico a huevos podridos. Suelen tener materia orgánica que supone una fuente adicional de azufre elemento: Algas (baregina), y bacterias (sulfobacterias o sulfuraria). Tiene gran capacidad óxidorreductora sistemática. Estas aguas tienen su principal indicación en determinados procesos reumáticos, dermatológicos, otorrinolaringología, y respiratorios crónicos.


Aguas bicarbonatadas: Suelen ser de baja mineralización y de temperatura de emergencia fría. Su uso es, sobre todo, en bebida. Estimulan la secreción de jugos del páncreas necesarios para la digestión, hace más solubles las grasas que ingerimos, alcalinizan la orina y también el pH gástrico. 

Aguas carbogaseosas: contienen una concentración mayor de 250 mg/L de carbónico libre. Por vía oral son estimulantes de la secreción gástrica y del peristaltismo intestinal. En balneación producen una vasodilatación arteriolar y de los plexos venosos cutáneos,  utilizándose para favorecer la dilatación de las arterias para permitir un mayor flujo de sangre cuando se necesita en el tratamiento de arteriopatias obliterantes.

Aguas radiactivas: contienen radón -gas radiactivo de origen natural- en concentraciones superiores a 67.3 Bq/L. Las dosis de radiactividad aplicadas en las curas termales nunca suponen un riesgo, y por el contrario han demostrado beneficios sobre el sistema neurovegetativo, el endocrino y el inmune. Este tipo de aguas se utilizan, principalmente, en reumatología, afecciones respiratorias crónicas, y ciertos trastornos psiquiátricos como los trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y del sueño.

Aguas oligometálicas o de débil mineralización:  tienen una mineralización total entre 50 y 500 mg/L. Muchas se utilizan como agua de mesa. La principal característica es la diurética. Pueden producir mas diuresis que el agua ingerida y variar el pH de la orina. La presencia de gas carbónico puede variar estas propiedades. Se emplean en litiasis renales úricas, oxálicas y cistínicas.

Aguas ferruginosas: contienen hierro bivalente en mas de 1 mg/L. Suelen ser, además, bicarbonatadas o sulfatadas. La biodisponibilidad del hierro en estas aguas es muy alta por la presencia, generalmente, de otros oligoelementos. Por vía oral su utilidad es el aporte de hierro.